Buscado

People looking through the Berlin Wall by Don McCullin in 1961

Es muy común escuchar a cristianos decir que quieren más de Dios. Hay libro tras libro que nos enseñan cómo “capturar” a Dios, como si se estuviera escapando de nosotros o encontrarlo, como si él se hubiera perdido en alguna parte.

Muchas veces nos desesperamos por saber dónde está Dios o por descubrir cómo podemos acercarnos más a Él y tener más de su presencia en nuestra vida. Pero la verdad es que las respuestas a esas preguntas pueden ser muy distintas a lo que imaginábamos.
No solo los cristianos parecieran estar buscando a Dios, prácticamente todas las personas lo hacen también aún sin conocerlo. Hoy en día está de moda todo lo que sea espiritual, todo lo que esté de alguna manera conectado con una realidad trascendental (es decir, “algo más” que lo que percibimos con nuestros sentidos). En el fondo, las religiones, la astrología, las drogas, las filosofías esotéricas y el ocultismo tienen una sola cosa en común: personas que quieren conectarse con algo o alguien mayor. En conclusión, cristianos y no cristianos están en la misma búsqueda.

¿Acaso Dios está jugando a las escondidas con la humanidad?

Cuando leemos la Biblia descubrimos algo completamente distinto: Dios no se esconde del ser humano. ¡Todo lo contrario! Somos nosotros los que sin saber hemos estado jugando a las escondidas todo este tiempo. Un juego con terribles consecuencias.

¿Te acordás la historia de Adán y Eva luego de comer la fruta de ese árbol que tenían prohibido? Según relata el libro de Génesis:

“Con el viento de la tarde, el hombre y su esposa oyeron que Dios iba y venía por el jardín, así que corrieron a esconderse de él entre los árboles. Pero Dios llamó al hombre y le preguntó: — ¿Dónde estás? Y el hombre le contestó: —Oí tu voz en el jardín y tuve miedo, pues estoy desnudo. Por eso corrí a esconderme. — ¿Y cómo sabes que estás desnudo? —le preguntó Dios—. ¿Acaso comiste del fruto del árbol que te prohibí comer?” 1

Cuando Adán y Eva desobedecieron a Dios un enorme muro se levantó entre los seres humanos y él (ese muro se llamaba pecado). Dios nunca se alejó de las personas, fue ese muro detrás del cual nos escondimos todos el que nos impedía ver dónde estaba Dios.

 

Como alguien perdido en un laberinto, pensábamos que estábamos solos y Dios estaba lejos de nosotros, sin saber que todo el tiempo Dios estaba del otro lado del muro… a unos centímetros de distancia. Obviamente, un Padre bueno que ama a sus hijos y que quiere disfrutar de su compañía no podía quedarse quieto viendo cómo sufríamos. Por eso:

Cuando llegó el día señalado por Dios, él envió a su Hijo. 2

Si pensabas que eras vos el que un día se había acercado a Dios, pensá de nuevo.

La Biblia es clara al decirnos que fue él la persona que tomó la iniciativa de acortar la distancia que nos separaba.

Una cosa es clara: antes éramos pecadores, pero cuando Cristo murió en la cruz, nosotros morimos con él. Así que el pecado ya no nos gobierna. Al morir, el pecado perdió su poder sobre nosotros. 3

El pecado que nos separaba de Dios fue completamente destruido por Jesús en la cruz. Jesús cargó con el pecado y se lo llevó a la tumba. Jesús resucitó y salió de la tumba, el pecado no.

¡El muro se cayó! ¡La separación se terminó!

Frente a una victoria definitiva y tan maravillosa, al diablo solo le queda una estrategia: hacernos creer que seguimos lejos de Dios. Los muros imaginarios que levanta el diablo no tienen ningún poder, solo el que nosotros creemos que tienen. Si abriéramos los ojos veríamos que Dios está mirándonos sonriente. Él está más cerca que nuestra propia respiración

En todo esto, el propósito de Dios era que las naciones lo buscaran y, quizás palpando, descubrieran el camino donde se le pudiera hallar. Pero él no está lejos de ninguno de nosotros, porque en él vivimos, nos movemos y existimos. Como uno de los poetas de ustedes dijo: “Somos de la familia de Dios” 4

¿Podés creer que él “no está lejos de ninguno de nosotros“? El Rey David lo expresó muy bien en una de sus canciones:

¡Jamás podría escaparme de tu Espíritu! ¡Jamás podría huir de tu presencia! Si subo al cielo, allí estás tú; si desciendo a la tumba, allí estás tú. Si cabalgo sobre las alas de la mañana, si habito junto a los océanos más lejanos, aun allí me guiará tu mano y me sostendrá tu fuerza. Podría pedirle a la oscuridad que me ocultara, y a la luz que me rodea, que se convierta en noche; pero ni siquiera en la oscuridad puedo esconderme de ti. 5

Salir a buscar a Dios por algún lugar lejano ya no tiene sentido porque Dios mismo nos salió al encuentro. No hay manera de encontrar a Dios por nuestra propia cuenta o esforzarnos por ir más cerca de Él, porque es Dios quien se acercó primero.

De hecho, Él está mucho más cerca de nosotros de lo que nos imaginamos. Dijo el apóstol Pablo que “vivimos, nos movemos y existimos” en Dios. ¡No podríamos estar más unidos a Dios que eso! Él está dentro de nosotros, alrededor de nosotros y sobre nosotros (eso nos complica si queremos vivir una vida egoísta y centrada sólo en nuestros propios intereses).

Sé que es ir contra la corriente decir que no hay que buscar más a Dios, pero ése es el mensaje de la Biblia: estábamos separados de él, pero él se hizo humano para venir a buscarnos.

Todo el Antiguo Testamento cuenta la historia de personas intentando encontrar, acercarse y conectarse con Dios. Por eso uno encuentra frases como “buscar el rostro de Dios“, “volverse a él“, “anhelarlo” y peticiones para que él baje del cielo e intervenga en nuestra vida. Pero todo el Nuevo Testamento habla con un lenguaje diferente: el del encuentro. Si, sé que hay uno o dos pasajes en el Nuevo Testamento que hablan de buscarlo 6, pero entendiéndolos en el contexto de la historia de Jesús uno puede comprender su verdadero significado.

Es más, otro de los nombres que la Biblia le da a Jesús es Emanuel 7, que significa “Dios está con nosotros“.

Mirando sin ver

Hay un relato muy interesante contado por Juan en la Biblia. Jesús había sido crucificado, había muerto y lo habían enterrado. Dos días después, María Magdalena que una de sus discípulas había ido a su tumba para ver su cuerpo y presentar sus respetos.

Mejor te muestro la historia directamente de la fuente:

El domingo muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue a la tumba donde habían puesto a Jesús. Al acercarse, se dio cuenta de que habían movido la piedra que tapaba la entrada de la tumba.
(…) María se quedó afuera de la tumba, llorando. Mientras lloraba, se inclinó para ver dentro de la tumba, y vio a dos ángeles vestidos de blanco. Estaban sentados, uno donde había estado la cabeza de Jesús y el otro donde habían estado sus pies. Los ángeles le preguntaron:
—Mujer, ¿por qué estás llorando?
Ella les respondió:
—Porque alguien se ha llevado el cuerpo de mi Señor, y no sé dónde lo habrá puesto.
Apenas dijo esto, volvió la cara y vio a Jesús allí, pero no sabía que era él. Jesús le dijo:
—Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?
María pensó que estaba hablando con el que cuidaba el jardín donde estaba la tumba. Por eso le dijo:
—Señor, si usted se ha llevado el cuerpo que estaba en esta tumba, dígame dónde lo puso y yo iré a buscarlo.
Jesús le dijo:
—María.
Ella se volvió y le dijo:
—¡Maestro! 8

Llena de dolor por estar separada de Jesús, María Magdalena había ido a verlo a su tumba. Cuando no encontró su cuerpo, la tristeza la invadió y no pudo contener las lágrimas. Llorando pero decidida a encontrarlo, María solo podía pensar en salir a buscarlo donde sea.

Su obsesión, aunque bienintencionada le impidió entender el milagro frente a sus ojos: los ángeles que le hablaban y Jesús resucitado de pie frente a ella.

No es ninguna casualidad que en un jardín la humanidad perdió la conexión con Dios y en otro jardín la recuperó. María, de pie frente al mismo Dios que estaba buscando con desesperación, solo tenía que levantar la vista.

Abrí los ojos

Conocer a Dios íntimamente y disfrutar su presencia es un privilegio de los hijos de Dios. Aquellos que creyeron en Jesús fueron unidos a él y ya no hay separación ni pecado en el medio que nos robe el privilegio de su compañía. Solo resta dejar de creer las mentiras del diablo, abrir los ojos y ver esta realidad.

¿Cuál realidad? La de que Dios ya está en nuestro hogar, en nuestra familia, por todos los lugares donde andamos y dentro de nosotros mismos.

Una vez que creamos eso vamos a disfrutar de lo maravilloso de vivir una vida llena de la presencia de Dios.

Si la idea de dejar de buscar a Dios te parece una locura, es porque quizás amás más la búsqueda que a la persona que querés encontrar. Eso es más normal de lo que pensamos; de hecho, sistemas religiosos enteros son levantados para oprimir a las personas ofreciéndoles fórmulas para llegar a Dios.

Nos gusta creer que podemos conectarnos con Dios a través de una serie de pasos o programas especiales, e incluso enseñar a otros estos mismos pasos, pero él no tiene tiempo para esas tonterías. Hace rato que nos salió al encuentro.

Dios no juega a las escondidas, no lo hagamos nosotros tampoco. La búsqueda terminó y es hora de disfrutar una nueva vida.

  1. Génesis 8:8-11 (Traducción en Lenguaje Actual)
  2. Gálatas 4:4 (Traducción en Lenguaje Actual)
  3. Romanos 6:6-7 (Traducción en Lenguaje Actual)
  4. Hechos 17:27-28 (Nueva Biblia al Día)
  5. Salmos 139:7-12 (Nueva Traducción Viviente)
  6. Pasajes como Hebreos 11:6 y Santiago 4:8. En ambos, el mensaje no es que somos nosotros los que tomamos la iniciativa de buscar a Dios. En el contexto del capítulo, Hebreos 11:6 habla de tener fe que Dios corresponde nuestra amistad y Santiago 4:8 nos habla de dejar atrás una vida de pecado para poder vivir una nueva vida con Dios
  7. Mateo 1:21-23
  8.  Juan 20:1, 11-16 (Traducción en lenguaje actual)

2 comentarios sobre “Buscado

  1. Si Santiago, todos queremos tener experiencias distintas a lo que siempre sentimos con estos cinco sentidos, pero lo más sobrenatural en este planeta acaso no parece ser el amor?? digo, el valorar y jugarse por alguien es lo que a mi me hace sentir distinto, mejor.. pero cuando no le llevo el apunte a Cristo todo se me complica..

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