Nos olvidamos a Jesús en la estación de servicio

Foto de estación de servicio
Creo que en algún momento aquellos que somos parte de la iglesia perdimos el rumbo. No de una manera exagerada y muy obvia, sino de una forma muy sutil. Creo que nos olvidamos a Jesús en alguna parte del camino. 1

¿Por qué lo digo? Escuchá atentamente nuestras conversaciones, nuestras predicaciones, nuestras canciones, los libros que escribimos y los libros que compramos. ¿Qué porcentaje de todo eso se trata de Jesús? ¿Cuánto de lo que hacemos y decimos nos acerca más, nos expone más, nos hace experimentar y descubrir más a la persona más importante de todo el universo?

Aun mucho de lo que hacemos “para Jesús” es simplemente algo que hacemos para sentirnos bien con nosotros mismos. Por ejemplo, tantas canciones que le cantamos “a Jesús” solo describen cómo nos sentimos nosotros mismos mientras cantamos o lo que creemos que sucede cuando estamos reunidos. Si las canciones son para él, ¿por qué hablan tanto de nosotros? En el mejor de los casos es una ingenuidad peligrosa; en el peor de los casos, es un narcisismo descontrolado.

Cuando leo los libros más populares en el mercado cristiano y escucho mensajes de los predicadores más reconocidos del momento, me siento tentado a creer que el cristianismo es una forma de desarrollo personal: Se mejor, obtené más, lográ tus sueños, tené un cuerpo saludable, se amado por todos, conquistá el mundo, se recordado para siempre. No me malinterpretes, no me parece malo ese mensaje pero eso no es vivir una vida cristiana.

Seguir a Jesús no es desarrollo personal.

No tiene nada que ver con convertirnos en ciudadanos ejemplares, en conseguir lo que deseamos o en vivir una vida exitosa. Si seguir a Jesús no se trata de todo eso, ¿de qué se trata? Bueno, creo que es obvio: se trata de Jesús.

Sobre este tema, dice la Biblia que:

Sea de una forma u otra, el amor de Cristo nos controla. Ya que creemos que Cristo murió por todos, también creemos que todos hemos muerto a nuestra vida antigua. Él murió por todos para que los que reciben la nueva vida de Cristo ya no vivan más para sí mismos. Más bien, vivirán para Cristo, quien murió y resucitó por ellos. 2

¿Estuviste enamorado alguna vez? Las sensaciones que nuestros cuerpos experimentan al estar enamorados son muy fuertes, tanto que es imposible resistirse completamente a ellas. Dentro de nuestro cerebro hay un grupo de neuronas llamado amígdala que básicamente se encarga de procesar las emociones. Enamorarse hace que la amígdala comience a trabajar intensamente y que nuestras glándulas segreguen neurotransmisores en los torrentes sanguíneos. Estos neurotransmisores aceleran los latidos del corazón y la respiración, nos hacen sudar, dilatan nuestras pupilas, incrementan el suministro de oxígeno y nos proveen de energía extra en nuestros músculos. Todas estas sensaciones, sumadas al placer que sentimos al estar junto a la persona que amamos, hacen del amor una “sustancia” muy adictiva. Tan adictiva como las drogas. Nuestros cerebros recuerdan todas estas sensaciones y quieren seguir sintiéndolas. Una y otra vez.

Cuando “obedecemos” a nuestros cerebros y estamos junto al objeto de nuestro amor, somos recompensados: sensaciones de placer, bienestar, enfoque, energía y paz invaden nuestros cuerpos. 3

¿Por qué convertí esta parte del artículo en una breve (e incompleta) explicación del funcionamiento del cuerpo?

Porque quiero que recordemos lo que es sentir amor y entendamos a qué se refiere la Biblia cuando dice que “el amor de Cristo nos controla“. Y nos preguntemos sinceramente si eso es lo que sentimos por él. Porque si no es así, entonces perdimos a Jesús en el camino.

Si Jesús no es una obsesión (o al menos, lo más importante en nuestras vidas), entonces no hay razón para vivir una vida a su manera. ¿De qué nos sirve vivir en una cultura creada alrededor del nombre de una persona ausente?En otras palabras:

Sin Jesús, no hay nada atractivo en “ser cristianos”.

Imaginate a Jesús viniendo a tu casa mientras estás sentado mirando televisión. Viene y te comienza a hablar de un lugar genial que quiere que conozcas. Es un lugar que no figura el mapa pero que él conoce muy bien. Te lo describe de una manera tan gráfica y detallada que comenzás a desear ir allí. Después de todo, tenés mucho tiempo libre y tu vida no es tan interesante.

Jesús te habla del paisaje de ese lugar, de la gente que vive allí, de los caminos que podrían recorrer y lo mucho que hay para hacer. Ahora los dos están entusiasmados, discutiendo todas las cosas que van a realizar juntos y lo genial que sería todo el recorrido hasta llegar al lugar. Sin dudarlo, le decís que mañana mismo van a salir en auto.

Al otro día, comenzás a manejar mientras Jesús te indica por donde ir porque, como él te había dicho, ese lugar no es muy conocido. Recorren algunas rutas familiares y algunas no tanto, hasta que es hora de cargar combustible. Paran en una estación de servicio y mientras Jesús va al baño, vos llenás el tanque del vehículo. Luego de terminar y de pagar la compra, te subís al auto, ponés una canción que te gusta y seguís manejando. Mientras tanto Jesús quedó solo en el baño de la estación de servicio.

Te olvidaste a Jesús.

¿Pensás que vas a llegar muy lejos en este camino que no conocés?

Hay algo muy interesante que Jesús dijo una vez. Él dijo que él era el Camino 4. ¿Y sabés cómo llamaban a los seguidores de Jesús antes que los apodaran cristianos? Les decían “los del Camino”. 5

Jesús es el camino que estamos recorriendo y también es el destino. Lo seguimos a él y la recompensa del viaje es él. Todo se trata de Jesús. O en sus propias palabras:

Yo soy el principio y el fin, el primero y el último. 6

Tenemos que preguntarnos por qué nos olvidamos de esto y nos enfocamos en cosas tan poco trascendentales. Es necesario reflexionar por qué Jesús no es el centro de nuestras conversaciones, nuestros pensamientos, nuestros deseos y nuestros planes. ¿Acaso hay algo más interesante? ¿Algo más importante?

Necesitamos recuperar el enfoque y el rumbo correcto si queremos llegar a un buen destino.

Quienes seguían a Jesús eran transformados por completos, sus vidas cambiaban para siempre y ellos mismos se convertían en mejores personas. Pero su enfoque no estaba en la transformación, en el cambio, en ser mejores personas ni en los beneficios o dificultades de seguir a Jesús. Su mirada estaba complemente fijada en este hombre/Dios tan especial, tan único y tan cautivante.

Quizás todavía no conozcamos tan bien a este Jesús que decimos adorar y obedecer y es por eso que no nos hemos obsesionado con él al punto de dejar todo para seguirlo. Quizás por eso todavía creemos que Jesús se trata de canciones, predicaciones, portarse bien e ir a la iglesia.

Pero yo creo que la misma invitación que Jesús hacía a quienes se cruzaba en el camino todavía está en pie. Era la invitación a dejar todo de lado y seguirlo.

El primer versículo que leímos decía que Jesús “murió por todos para que los que reciben la nueva vida de Cristo ya no vivan más para sí mismos. Más bien, vivirán para Cristo”.

Creo que todo se trata de Jesús, lo demás es un detalle secundario.

  1. El título de este artículo está inspirado en dos noticias que leí recientemente en los diarios: la de un esposo que olvidó a su mujer y la de un matrimonio que olvidó a su hija. Ambos casos sucedieron en estaciones de servicios. 
  2. 2ª Corintios 5:14-15 (Nueva Traducción Viviente)
  3. Si querés seguir indagando en los efectos del amor en el cuerpo humano, acá hay dos artículos interesantes: “La química del amor: una droga muy potente” y “El cerebro ‘procesa el amor’ de forma similar a una adicción
  4. Juan 14:6
  5. Hechos 9:2, 18:25, 19:9, etc.
  6. Apocalipsis 22:13 (Traducción en Lenguaje Actual)

5 comentarios sobre “Nos olvidamos a Jesús en la estación de servicio

  1. Si Jesus debe ser solo nuestro enfoque! Solo se trata de el y no de nosotros…necesitamos recordarlo cada día y vivirlo….

  2. Muy interesante! Ya lo compartí obviamente…es exactamente lo que pienso y veo mucha gente mal enfocada,es lamentable espero que puedan darse cuenta pronto

  3. Esto: – “Quizás por eso todavía creemos que Jesús se trata de canciones, predicaciones, portarse bien e ir a la iglesia.”.- es una verdadera VERDAD. Aunque en todas esta cosas esta incluido Jesús, creo que nos encerramos mucho en estas actividades de “iglesia” para disfrutar y compartir con Él, cuando no es lo unico que podemos hacer con y para el. Si nos ponemos a pensar, siempre que queremos relacionarnos con Jesús, recurrimos estas cosas,canciones, predicas, iglesia.. Y personalmente pinso que es un pensamiento muy cuadrado y muy firme en los hijos de Papá.

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