Jesús y su mala manía de disfrazarse

Jesús Hipster

Después de tantos años de conocer a Jesús, todavía estoy intentando acostumbrarme a la idea de un amigo invisible. Hay que darle algo de crédito a los ateos, creer en alguien que no se ve requiere ser bastante confiado.

A veces mi fe está funcionando plenamente, como un celular recién cargado. Creer que Jesús está cerca, que es posible escuchar su voz (cualquiera sea la manera en que hable) y seguirlo por donde me lleve es fácil. Pero hay otras veces en que mi fe está completamente agotada, o quizás mi estado de ánimo la opaca y Jesús parece estar tan lejos que ni vale la pena llamarlo.

¿Te pasó alguna vez? Claro que sí, es parte de nuestra vida como seres humanos. Y no importa lo que digan las predicaciones inspiradoras, a veces intentar tener un poco más de fe es una misión inútil.

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